Aristocracia decadente

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Lima es la capital del Perú, fundada por los invasores corsarios españoles donde ellos mismos crearon su casta aristócrata y sus costumbres con las cuales se diferenciaban de la plebe, las corridas de toros se inscriben entre dichas costumbres y en el mes de octubre se realiza un festival en la varias veces centenaria plaza de toros de Acho, un ícono de las tradiciones en decadencia.

En Gran Bretaña se ha difundido un video en el cual un toro sufrió un agonizante final durante un festival español al fracturarse las patas traseras siendo descargado del transporte; después de no poder levantarse se puede ver al toro arrastrándose por el suelo, ocurrió en el pueblo de Mejorada del Campo, cerca de Madrid, se habría colocado la rampa demasiado alta como para que el toro pudiera bajar con seguridad, se ha reportado el incidente a las autoridades como un caso de maltrato animal y pedido a los ciudadanos que apoyen una petición para que cambien las leyes de protección animal en España,  debemos agregar que el desdichado toro dentro del redondel no sólo sería asesinado cruelmente sino burlado entre la algarabía del público.

En el Perú se lucha por la abolición de los espectáculos crueles y en los últimos meses la campaña FUERZA TOROS ha estado evaluando diferentes formas y vías legales en búsqueda de la prohibición de los sanguinarios espectáculos de corridas de toros, peleas de gallos y similares habiéndose presentado ante el Tribunal Constitucional del Perú una Demanda de Inconstitucionalidad para que la excepción en la  Primera Disposición Complementaria Final de la Ley de Bienestar y Protección Animal Nº 30407 quede sin efecto la cual indica que se exceptúan de la ley las corridas de toros, peleas de toros, peleas de gallos y demás espectáculos declarados de carácter cultural por la autoridad competente, las que se regulan por ley especial.

Esta excepción vulnera derechos fundamentales, es discriminadora, contradictoria a la propia Ley, no tuvo el correspondiente proceso legal para ser añadida, entre otras razones y al quedar sin efecto dicha excepción, quedarían prohibidas en nuestro país las corridas de toros, peleas de gallos y cualquier otro espectáculo cruel donde se utilice a los animales.

A nosotros nos parece una aberración que en la era de respeto a la naturaleza que  caracteriza al siglo XXI, que es el siglo de la ecología, en España, México, Venezuela, Perú y otras naciones cuya tradición cultural tiene aportes hispánicos, se continúe con prácticas consentidas por la ley que van de espaldas a los lineamientos de la civilización que no sólo está prevaleciendo sino se sigue imponiendo en el mundo; en la misma España ya hay comunas que al depender del turismo han aborrecido estas prácticas crueles y sanguinarias, y abonan a favor de nuestros impulsos más salvajes, los mismos que poseíamos cuando la especie humana no era muy diferente a otras criaturas.