De nuevo el indulto

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En nuestras ediciones 1811 y 1814, de diciembre del 2017 y enero del 2018 respectivamente, nos manifestamos acerca de la insólita situación por la cual Alberto Fujimori recibió por decisión de PPK un indulto, aprovechando las horas de noche buena del año pasado; si bien se pretendió que el motivo fue la salud del ex jefe de estado, nadie dudó que fue un acuerdo bajo la mesa entre Kenji Fujimori y el entonces mandatario peruano; días antes los fujimoristas más furibundos del ala de Keiko habían manifestado cosas de las que deben estar arrepentidos, Becerril dijo que Fujimori alienta la corrupción, Reátegui que hay que darle agüita de azahar, la Letona que el chino no tiene ninguna influencia en Fuerza Popular, Cecilia Chacón que Alberto no es el dueño de Fuerza Popular;  todos llamaron traidor a Kenji y su grupo, pero las encuestas nos dijeron que la percepción de Kenyi como líder subieron de 35% al 46%.

Según los expertos se trata de un indulto jurídico y político y así debe entenderse, es constitucional e inoponible, y una prerrogativa presidencial, ya lo hemos visto con Alan García quien hasta a narcos indultó; y nada puede anularlo ni interna ni supranacionalmente; existe el código del derecho divino el cual recibieron los monarcas, quienes ejercían ilimitadamente el derecho de sancionar sobre su súbditos, esta tradición ya democratizada, se conserva supuestamente para los pueblos representados por su jefe de estado, es extraño que un juez haya revocado el indulto, si bien lo dispuesto por el juez sea de obligatorio acatamiento, da que pensar en su idoneidad.

Las consecuencias han sido de veras pintorescas; desde meses antes de su indulto Fujimori en un acceso de histrionismo publicó una fotografía donde aparecía totalmente descuidado de su presentación personal, un evidente sicosocial para inspirar piedad de la población que nos pareció carente de dignidad, y ahora se ha visto a Keiko con rostro compungido clamar por la libertad de su padre después de haberla objetado a fines del año pasado, y al mismo Fujimori diciendo que la prisión lo matará, estas reacciones también parecen parte del histrionismo que tan bien maneja la familia.

La realidad es que el indulto no debió ser anulado, además se sospecha que detrás de su levantamiento estaría Keiko para lograr recuperar su muy baja ubicación en la encuestas pero donde además aparece como la persona más corrupta de la nación; particularmente creemos que el médico personal de AFF, Aguinaga quien es además uno de sus leales seguidores exagera la gravedad del  estado de salud de su paciente quien se muestra melodramático también en forma excesiva, existen versiones que se le ha visto en lugares con altitudes superiores a los 3000 metros y varias veces se ha mostrado con una agilidad que contradice su pretendido estado de salud.

Consideramos que para solucionar esta situación y evitar que forme parte del ruido político el Presidente Vizcarra puede concederle un nuevo indulto sin las falacias de la exageradamente manipulada salud de Fujimori.