Justicia Peruana

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Jorge Tovar Pérez y Rosario de los Angeles Madueño Atalaya son una pareja chilena de las muchas que no tiene posibilidades físicas de procrear, hace 5 años iniciaron en el Perú un procedimiento que les permita lograr lo que a esta alturas de sus vidas representa su mayor anhelo por medio de tratamientos de reproducción asistida; en el tiempo la madre tuvo dos pérdidas, y la pareja decidió someterse al método de útero subrogado, que consiste en contar con un óvulo donado o no que se une a los espermatozoides del padre y dicho óvulo fecundado se implanta en un vientre de la madre subrogada, la cual no tiene relación genética con los bebés en formación, paradójicamente nacieron el 28 de julio con cierta anticipación y al día siguiente los felices padres genéticos llegaron al Perú y conocieron a sus bebés, que desde varios meses antes son ya su propia razón de vivir.

La ciencia médica actuó con eficacia, como suele ser normal en estos casos hubo un parto múltiple y como compensación el alumbramiento fue de dos niños; la pareja el día 25 de agosto pretendió salir del país con sus hijos, como la fecha de nacimiento era anterior a su arribo la policía del Aeropuerto “Jorge Chávez” procedió a detenerlos; el día 2 de setiembre el Tercer Juzgado de Investigación Preparatoria del Callao dictó doce meses de prisión preventiva para ambos, en este momento se rompía la ilusión de los flamantes padres quienes fueron separados de sus bebés y sometidos a un trato exagerado, pues a pesar de las explicaciones que dieron amparados en la larga historia clínica fueron esposados y trasladados a prisiones degradantes para su realidad; después de 15 días bajo presión de autoridades y diversas Instituciones que protegen a las personas vulnerables y al efectuarse previamente el análisis de ADN del padre se comprobó que lo era, y por lo tanto la acusación de trata de personas quedó desvirtuada, han quedado en libertad y pudieron cargar a sus bebés los cuales han carecido en esos días privados del amor tan necesario.

El error de los sufridos padres fue creer que en el Perú podían confiar, los trámites fueron efectuados, los niños inscritos, la madre sustituta la cual es enfermera prestó sus declaraciones en concordancia con las historias clínicas, y a pesar de ello sufrieron vejaciones agravadas por su especial estado emocional; en el Perú existe un vacío legal acerca de estas técnicas, y por lo tanto no hay actos ilegales, hay desconocimiento de los jueces y fiscales, quienes de haber tenido formación humanística habría obrado con criterio jurídico en vez de como robots acusar de traficantes de hijos a su padres, una sala de apelaciones ha tenido que corregir una aberración jurídica, ya que no se puede dejar de administrar justicia por defecto o deficiencia de la ley.

La justicia peruana además de ciega sorda, muda y corrupta también es cruel, y el Presidente del Poder Judicial ha dicho que se deberá establecer si hubo apresuramiento en la jueza Elizabeth Castillo; se ha dañado a dos niños, a sus padres y el prestigio nacional, ¿quién reparará los daños?

12-09-2018

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