Mentir no es delito

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La frase la hemos escuchado recientemente con no poco cinismo un poco edulcoradas por los políticos que hoy manejan la nación, y se referían a que el actual Fiscal de la Nación en una oportunidad negó haberse reunido con el grupo delincuencial llamado “La banda de los cuellos blancos”, hasta que un nuevo audio lo desmintió, sin embargo en el Congreso determinaron que como la mentira no es un delito dicho señor no será sancionado en esa instancia.

Se nos viene a la memoria que el 8 de agosto de 1974 el Presidente de Estados Unidos Richard Nixon renunciaba a su cargo en el único caso de esta índole debido a que en el desarrollo del caso de espionaje político llamado Watergate, Nixon había sido sorprendido en mentiras; algunos años después en agosto de 1998 una joven becaria de la Casa Blanca declaraba desmintiendo al Presidente Bill Clinton respecto a haber mantenido relaciones sexuales entre ellos; el Presidente reconoció haber realizado actos de felación que en su criterio no eran relaciones íntimas, y se aferró a esta interpretación con vistas al juicio político de perjurio en el cual la Cámara de Senadores lo declaró no culpable,  pero la población de su país le quitó su respaldo y Clinton ha realizado numerosos actos humanitarios como una especie de penitencia y a pesar de haber hecho un buen gobierno como político quedó enterrado.

En nuestro medio Alejandro Toledo negó constantemente su relación paternal con una joven norteña de nombre Zaraí, hasta que acorralado ante la inminencia de una prueba de ADN la reconoció, con lo cual también reconocía que en la etapa anterior del caso mintió al país; el Fiscal de la Nación Pedro Chávarry igualmente ha sido desmentido públicamente; cada vez que ocurren estos actos entra en discusión el tema de la mentira en política, la cual no figura en los fueron del derecho ya que de otro modo la cárceles estarían llenas de mentirosos, sin embargo sí se valoran en las relaciones de trato social y morales así como en la tipificación de delito contra la fe pública; la mentira genera rechazo social y más si es una autoridad pero no es delito para que la autoridad renuncie a un cargo aunque mantenerse en él es incompatible con la confianza tan importante para ostentarlo, en el caso de Toledo la prueba genética hubiera revelado su mentira y no debería haber continuado en el cargo, más recientemente PPK tuvo que dimitir al ser descubierto en similar condición.

Alan Garcia confesó una relación extra marital, Clinton pidió perdón, la verdad es un valor muy apreciado en la idiosincrasia anglosajona, la mentira lleva a la ilegitimidad que es el imperio de la desconfianza, y puede llegar a contagiar a la legalidad y llevar a un estado a una crisis de gobernabilidad.

Es sabido que los políticos mienten para ganar las elecciones, Chocano dijo que en campaña se ofrece cualquier cosa, ellos abusan de la mala memoria de la población la cual sin embargo raras veces les increpa la mentira; pero en aras de la limpieza de la nación una autoridad que miente debía renunciar en forma imperiosa e inexorable.

14-09-2018

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