Blindajes

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El actual Congreso de la República se ha caracterizado por un manejo sesgado de sus decisiones, fruto de la poca responsabilidad de sus integrantes, quienes han ignorado el criterio que su labor no está sujeta a mandato imperativo, con no poca sorpresa hemos visto cómo los congresistas eran titireteados por el whatsapp en el grupo “la botica”, acatando órdenes simples como la forma de aplaudir y otras más delicadas como la forma de votar.

Los parlamentarios tiene una figura histórica que es la inmunidad, la cual es aceptable en vista que no deben ser objeto de procesos por opiniones y votos en ejercicio de sus funciones, de no contar con inmunidad pueden perder independencia y sean sometidos a persecuciones políticas con el objeto de silenciarlos o lo que sería peor para hacerlos dependientes, recordemos que no tienen mandato imperativo.

Sin embargo se está haciendo mal uso de la prerrogativa, usándola para realizar blindajes a parlamentarios acusados de delitos comunes como contra la libertad sexual o peor aún, corrupción; un caso es el de Moisés Mamani, quien recordemos fue retirado de un avión comercial en forma bastante imperativa, además de ebrio, una aeromoza lo acusó de realizar tocamientos en su cuerpo que consideró ofensivos; la misma concurrió al congreso a la comisión de ética donde según manifiesta ha sido maltratada, doblemente humillada por miembros de la Comisión, quienes dudaron de su manifestación. Dicha Comisión solamente ha recomendando se le suspenda 120 días, según expertos ni siquiera requería que intervenga dicha comisión, debió ser desaforado directamente por el pleno ya que las leyes contra el acoso sexual son no solamente claras sino están muy vigentes; además Mamani ha ofendido la majestad del Congreso que supuestamente reúne a los mejores ciudadanos del país, se comportó como un galán de barrio bajo.

También tenemos el caso de Edwin Donayre, General del Ejército quién ha sido condenado a 5 años y medio de prisión por el robo sistemático de combustible en su institución; delito también cometido externamente a su función parlamentaria pero que ha merecido la interpretación de miembros del Congreso, quienes aún no lo privan de su inmunidad para purgar la sentencia.

Esta situación mancha el congreso puesto que hace evidente una negociación en la cual el congresista hipoteca sus votos futuros a cambio de impunidad, en éste contexto puede salvarse de la condena o ganar tiempo.

La forma como está regulada y peor la forma como se aplica la inmunidad, resulta una invitación a una forma perversa del espíritu de cuerpo, ésta forma de proceder ha llevado al Congreso nacional a la impopularidad; sumándolo a otros casos evidentes que se han ido acumulando en el lapso de tiempo de la actual gestión congresal, en el que un grupo político hace abuso del hecho de tener una aplastante mayoría, ha cometido bastantes errores como los que exponemos; que lo han desacreditado. La inmunidad debe desaparecer.