Bolivia en problemas

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En nuestra edición 1725, del 20 de diciembre del 2016, advertíamos que la idea política de Evo Morales derivaba peligrosamente al de los gobiernos izquierdistas que tratan de perpetuarse en el poder.

La causa fue que ese mismo año en un referéndum Bolivia votó en contra de una modificación constitucional que permitiría a Evo Morales postular a una nueva reelección, pero en el IX Congreso Extraordinario del Movimiento al Socialismo (MAS), lanzó su nueva candidatura, ya inconstitucional, para asumir un cuarto período presidencial; ante el rechazo del referéndum se buscó una interpretación de la carta magna boliviana y por algo así que no permitirle participar era segregacionista, siguió adelante.

En esta decisión se aunó a los gobiernos de izquierda que por alguna razón se creen irremplazables, lo estamos viendo en Cuba, Venezuela, Brasil en su intento con Dilma, Argentina con los Kirtchner y hasta con la pareja Ollanta – Nadine en el Perú, y comentamos que Alan García había descrito la sensualidad del poder uno de los más atractivos, pero resulta que en el mundo democrático, que no es el comunista, la alternancia es una de sus bases, por lo tanto lo que quería Evo no sólo era anticonstitucional sino antidemocrático.

Morales ha resaltado su nacionalismo  quizá merezca una revisión de las modificaciones con que su gobierno ha logrado ser reconocido a nivel mundial, a pesar que su ingreso per cápita es la mitad de la del peruano y la cuarta parte del chileno, además que exageró en sus políticas populistas que si bien otorgan una popularidad inmediata a la larga resultan nocivas; por otro lado hemos visto una exagerada publicidad pues se decía que en Bolivia ya existían trenes bala y unos puentes maravillosos, obras de Evo, el culto a la personalidad ya estaba en plena ebullición, esta publicidad que resultó falsa no le ayudó a que su imagen mejorara.

En las elecciones en las cuales contra viento y marea participó el caudillo el Jurado Electoral lo declaró ganador en primera vuelta, pero luego de altibajos sospechosos que provocaron la reacción de quienes no lo respaldaban, llegando  a ser de tal nivel que se debió aceptar una auditoría de la OEA, la cual en brevísimo tiempo determinó que las estadísticas no resultaban aceptables para declarar ganador a Evo, eufemismo que significaba solamente fraude.

Los argumentos de la OEA fueron graves, actas elaboradas con una misma persona y con firmas falsificadas y mesas con promedios de 90 a 100 % de votos para Morales, resultó escandalosa la situación que desembocó en lo que ya es de público conocimiento.

Cerramos nuestro comentario anterior previniendo al presidente Evo Morales que así como los izquierdistas, también gobiernos de derecha se contaminaban de la misma sensualidad del poder y por lo general resultaban como las dictaduras latinoamericanas, en desastre y repudio, aún Evo Morales puede evitar el repudio si actúa con prudencia.