Brasil votó

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El domingo 28 se celebró el balotaje o segunda vuelta electoral en Brasil, que se decidió entre un ultra derechista quien no niega sus métodos a lo Trump, Jair Bolsonaro y un representante del partido de los trabajadores, con un historial corrupto y que tiene a su máximo líder con pena de cárcel, Fernando Haddad; a este candidato lo eligió a dedo Luis Ignacio Lula da Silva para que a nombre del partido de los trabajadores represente a la izquierda, las encuestas antes del fenómeno daban como ganador a Lula por amplio margen, algo que nos parecía totalmente incomprensible ya que el escándalo de Odebrecht  y Lava Jato lo tenían como protagonista, desde esta columna habíamos seguido el proceso que concluyó con Lula en la cárcel purgando una pena de 12 años.

Una diferencia de 11 % es significativa y es con la que Bolsonaro resultó Presidente electo de Brasil; el perdedor Haddad realizó una campaña final muy intensa, que redujo el 18% de diferencia al resultado final, a pesar que el ganador amenaza con un gobierno dictatorial, lo comparan con Hugo Chávez nada menos, más peso tuvo la corrupción de la izquierda, cuya pérdida de credibilidad se ha reflejado en Brasil, Ecuador, Chile, Argentina, Perú y por supuesto en la sufrida Venezuela, en esta tendencia Bolsonaro no es el representante ideal pero sí encarna el practicismo contra el populismo.

Brasil está agobiado por la recesión, siempre los gobiernos que ahora se hacen llamar “Socialistas del siglo XXI” lo provocan, el deseo de perpetuarse en el poder y el populismo son sus comunes denominadores, recordemos en el Perú a Alan García en su primer período y a Ollanta Humala y en el subcontinente a Argentina, Ecuador, Venezuela con sus gobiernos de izquierda; Francisco Tudela definió el resultado en Brasil como un voto anti Partido Popular y con éste a la estrategia de conquista del poder continental mediante la corrupción.

Brasil es un país polarizado que atizó el Presidente electo, pero tiene serios retos para retomar las vías del crecimiento económico y ahora luchar contra la corrupción, pero deberá respetar los derechos humanos; ya Bolsonaro una vez terminado el lenguaje de campaña ha manifestado que defenderá la constitución, la democracia y la libertad después de haber tenido expresiones racistas, homofóbicas, misóginas y macartistas; hacen algunos años se daba por sentado que en medio siglo sería Latinoamérica la potencia mundial dejando a la actual, es el verdadero desafío del Brasil actual.

La mayoría que eligió a Bolsonaro no se identifica con su discurso radical, en la primera vuelta tuvo mayores votos entre las mujeres; lo más importante, fue que votó contra la corrupción, hay aún en el Perú una idea errada de Brasil, país del que solo ve las hermosas mulatas de su carnaval y a los astros del fútbol, en realidad es el líder de Sudamérica para el desarrollo sostenible de todo el grupo, el gobierno corrupto del partido de los Trabajadores ha sido un episodio lamentable que afecta a todas nuestras naciones, Martín Vizcarra ha hecho bien en saludar el resultado en nuestro gigante vecino.