Carlos Montesinos

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El Sacerdote Franciscano Carlos Montesinos Ampuero ha fallecido en la ciudad de Lima, natural de Mollendo pero por su larga permanencia en Tacna y sus cualidades de empatía llegó a ser muy popular en nuestra ciudad hasta el punto de considerársele un tacneño más; habiendo arribado en los años 60 del siglo pasado luego de haberse ordenado el año 1947, permaneció hasta 1984 en que cumplió su misión sacerdotal.

Perteneció a la Provincia Franciscana de los XII apóstoles, su orden sacerdotal tiene a cargo la iglesia del Espíritu Santo, y apenas arribado le tocó colaborar en las obras de ampliación de dicho templo, bajo el liderazgo del padre Orestes Alegre Vasquez; además tuvo activa labor en la formación de los niños que se ganaban su sustento trabajando, de este modo se creó la “Escuela del Canillita”, entidad Educativa a la que puso especial empeño hasta ser reconocida como Escuela 9932 y que se ubica por medio de la hoy Institución Educativa Emblemática “Coronel Bolognesi”, nuestra querida ex Gran Unidad Escolar; el carisma y empeño de Montesinos fueron determinantes.

Atleta practicante, muchos veraneantes lo recuerdan efectuando una especie de rutina de natación en los alrededores de la playa “La Lobita”, de la cual se trasladaba a las playas vecinas en mar abierto,  cualidad sin duda a la que tuvo afición en su natal Mollendo; pero el recuerdo más firme que tenemos de él es su enorme carisma personal, siendo frecuentemente invitado en los hogares tacneños por su sonrisa fácil y su hermosa voz lírica, característica que ha quedado para siempre entre nosotros ya que con el fondo musical de la banda del Destacamento Tacna participó en la grabación del disco de larga duración en homenaje a nuestra ciudad, siendo el encargado de cantar el Himno a Tacna, donde además de la gala de su voz, es notorio el compromiso con la letra de dicha pieza musical y siempre nos emociona escucharlo.

Era un verdadero franciscano, su máxima muestra de apego material fue una pequeña motoneta con la que se desplazaba no solamente por donde le llamara su labor sacerdotal, sino los numerosos hogares donde siempre era bien recibido por sus dotes humanas, donde nunca se negaba a cantar algunas de sus interpretaciones musicales, y por supuesto sabía dar el honor debido a un buen plato de nuestra suculenta gastronomía incluyendo por supuesto el infaltable y saludable vino de chacra tacneño.

A pesar del tiempo transcurrido desde que dejara Tacna, ha dejado un recuerdo entre nosotros y evocarlo nos transporta a los tiempos en que Tacna era Tacna y es así que el Padre Montesinos se transformó en uno más de nosotros y uno de los más queridos y simpáticos, su alejamiento de esta tierra no lo aisló pues muchas personas lo fueron a visitar a Lima donde residió sus últimos años; su fructífera labor en tantos aspectos de la vida de nuestra ciudad, su singular campechanía y finalmente su voz eternizada en el Himno a Tacna, harán que el Padre Franciscano Carlos Montesinos Ampuero sea un inolvidable.