Centrando el debate

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Hacen algunas semanas se realizó la conferencia sobre el cambio climático en la ONU, allí la activista adolescente Greta Thunberg resumió lo que el mundo opina acerca de la responsabilidad del hombre y la ecología mundial, enfocándose en las críticas a los líderes mundiales, a los que acusó de no hacer los suficientes esfuerzos para proteger el medio ambiente, lo que estaría causando sufrimiento y muerte a la gente. La joven es una personalidad destacada a pesar de su corta edad, de alguna forma ha captado las inquietudes mundiales y aunque en una forma difusa, todos sabemos que en efecto, el cuidado del medio ambiente está en nuestras manos.

El discurso de Greta sumado a su carisma representa los ideales de los colectivos ambientalistas, sin embargo ha expresado un concepto que debía ser debidamente analizado; considera el crecimiento económico un cuento de hadas, esto contradice el sentido común, ya que el crecimiento económico sustenta el desarrollo, del que depende el bienestar de la población, pero que compete a cada país en particular, por ejemplo Bolsonaro en Brasil pretende que la Amazonía por hallarse mayoritariamente en ese país está en sus manos, lo que no es justo para el mundo, pero es legal y en el concepto del crecimiento.

Según el criterio de la joven, la humanidad bajo el pretexto del crecimiento se dirige inevitablemente a su destrucción, pero el mundo en realidad no está peor, en 1988 Estados Unidos emitió 32 millones de toneladas de material particulado contaminante y el 2018 21 millones, ello a pesar del crecimiento vegetativo, en cuanto al CO2 en 1988 emitió 20 millones de toneladas y el 2018 sólo 4 millones, logros que se deben al crecimiento que no solamente se da en mayor disponibilidad de liquidez sino en mayor conciencia y mejoras tecnológicas que sólo se logran con el crecimiento, no es suficiente pero sí es un avance; la calidad de vida en el siglo XX y XXI han tenido un salto cualitativo gracias al crecimiento, la esperanza de vida antes del siglo XX era de 30 años, y hoy es de 70 y en constante crecimiento, hacen 200 años el 90 % de la población mundial subsistía en pobreza extrema, hoy es solo el 10 %.

En los últimos años hemos visto entusiastas y seguramente honestos ecologistas buscando soluciones que a veces llegan a extremos como abandonar la idea del crecimiento económico, otra cosa es que al transformarlo en desarrollo se busque en mayor medida buscar la calidad de vida de los pueblos, los riesgos del cambio climático existen y los estamos sufriendo, pero es necesario abrir un debate racional y científico, el fanatismo no es una opción.

Para quienes nos siguen en esta página se habrán dado cuenta que está comprometida con el medio ambiente pero también con el desarrollo, ambos conceptos deben coexistir, pero hay fanáticos en ambos lados, el crecimiento sin compensaciones para la humanidad es aberrante, inútil, imperialista; por el otro lado también se cae en excesos como el anti minerismo, el Perú se debate en esa etapa aún elemental de la responsabilidad ambiental.