Desarrollo y ruido político

0
18

En nuestra página 1979 del mes de setiembre se hizo una explicación de la diferencia entre desarrollo y crecimiento, y la ley que maneja su interrelación ya que no hay desarrollo sin crecimiento, pero sí puede haber crecimiento sin desarrollo, sin embargo como el objetivo del estado es el desarrollo debe buscar el crecimiento como objetivo mediato.

Crecer es producir más y se mide por las variaciones en PBI per cápita es decir por habitante; desarrollo es elevar el bienestar de los ciudadanos y su medida es algo más compleja por medio de indicadores, por ejemplo la mortalidad infantil, la atención de los servicios básicos a los ciudadanos como agua potable desagüe y energía eléctrica, seguridad ciudadana, educación y salud eficaces, infraestructura adecuada y otros más.

Entre el 2003 y el 2012 la economía creció a un ritmo superior al 6 % anual,          si el desarrollo hubiera ido al mismo ritmo se hubieran reducido las brechas de las cuales siguen padeciendo los peruanos, somos la confirmación de la regla; el crecimiento se conecta con el desarrollo de dos formas, financia el gasto público ya que genera mayor recaudación tributaria, y además mejora la oferta de empleo, pero este aspecto dependerá del crecimiento de algunos sectores y de la existencia de trabajadores capacitados.

En diciembre del 2018 se proyectó un crecimiento del 4.2 % para 2019, pero luego los estimados bajaron hasta 2.5 % y además quedaron descartadas las posibilidades de iniciar reformas políticas para que el estado funcione y brinde servicios básicos y de calidad, adicionalmente venimos arrastrando las consecuencias de una corrupción que desvió del objetivo del desarrollo a los gobernantes que hemos tenido, sin excepción.

Nuestro país está pasando por eventos políticos negativos, la actitud del congreso ante el ejecutivo, la renuncia de PPK, los destapes de corrupción, el planteamiento negado de elecciones anticipadas, el pedido de confianza, disolución del Congreso, los recursos ante al Tribunal Constitucional, la acusación contra el Presidente de la Comisión Permanente, y sin duda allí no va a quedar todo; la consecuencia es que compradores y vendedores además de los inversionistas postergan sus decisiones ante esta incertidumbre y prefieren esperar, estas expectativas acaban frenando la economía.

Tampoco hay avances en las reformas claves que impulsen la economía, creando la impresión que no hay movimiento, por lo tanto es necesario ser reformistas o la población al no sentir mejoras en su bienestar entran en desconfianza con el riesgo de opciones radicales; actualmente la agenda está muy concentrada en lo político, lo cual no es malo pero debían agregarse temas ligados a la calidad de vida de la población, hay temas pendientes como la seguridad ciudadana, los conflictos mineros, la salud y educación públicas y otros que son percibidos por los ciudadanos desalentados, necesitan creer para volver a crecer; Vizcarra tiene las armas en su mano, esperamos se decida.