El show de Venecia

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En algunas publicaciones se pudo apreciar los rostros compungidos o aburridos de los miembros del Comité de Venecia que tan diligentemente trajo al Perú el hoy disuelto Congreso de la república, fue un deplorable show que protagonizaron los legisladores fujimoristas y los agrupados en su entorno, y evidenció el lamentable nivel del debate político en el Perú. Los invitados se han llevado del Perú una opinión bastante triste y quizá nos consideren aún muy lejos de la política que se maneja en Europa, han sido testigos de la aversión entre los poderes de la nación, han apreciado el culto a la insignificancia, a las acusaciones ridículas y conocido en persona a delincuentes con poder; acerca de la constitucionalidad del adelanto de elecciones, el motivo por el que vinieron, se vio muy poco.

Milagros Salazar había mandado elaborar un video de muy baja calidad en el que comparaba a Vizcarra con Hugo Chávez, tratando de mostrar un paralelismo con el país llanero, incluso la congresista soltó una frase que es la negación de la democracia al sentenciar: “¿Acaso los ciudadanos mandan?”; los ilustres invitados en sus gestos demostraron su asombro; también el futuro reo Becerril tratando de mostrarse como víctima de persecución dijo una verdad tergiversada, “Actualmente estoy inmerso en cinco investigaciones penales por estar en cinco organizaciones criminales”, los de Venecia prudentemente guardaron silencio.

Siguió el congresista Violeta sugiriendo que detrás del proyecto estaba el Movadef, catalogado como un grupo terrorista; el folklorismo de la congresista Vilcatoma fue la cereza del pastel en demostrar ante la Comisión que nuestros parlamentarios tienen un nivel para llorar.

En realidad resultó evidente que con el mencionado proyecto Martín Vizcarra estaba tomando represalias ante quienes hasta ahora se empeñaron en no dejarlo gobernar, no todos estaban de acuerdo con el adelanto de elecciones, pero de lo que fueron testigos los sin duda preparados juristas internacionales ha sido el afán de los congresistas peruanos de causar alarma internacional, de posicionar al Perú como un país donde el terrorismo puede tener acceso al poder y en el que los políticos son perseguidos por sus ideas, es decir una dictadura; cuando Alan García Pérez se refugió en la Embajada Uruguaya tenía las mismas intenciones, son los mismos argumentos que esgrimieron los desubicados congresistas ante los magistrados de la Comisión de Venecia, haciéndolo un flaco favor al Perú.

El epílogo resultó alucinante, la ahora Ex Presidente de la Comisión de Constitución decidió sin debate archivar el proyecto, posteriormente Martín Vizcarra disolvió el Congreso y es en ese escenario que la misma Comisión tuvo que dar una opinión sobre hechos consumados; ignoramos las razones por las cuales varios congresistas y representantes del Poder Ejecutivo viajaron hasta la sede de la Comisión a escuchar un dictamen que era absolutamente obsoleto.