La hora Vizcarra

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Según las encuestas a boca de urna de los comicios realizados el domingo, entre el 85 y el 90 % de peruanos repudian las posiciones del Congreso peruano; las encuestas previas daban porcentajes algo mayores al 70%, por lo tanto la sorpresa no fue el resultado, sino su envergadura; incluso podría identificarse en el resultado, el rechazo a la clase política peruana, aun cuando políticos curtidos y de cuya imparcialidad no se puede dudar consideraron el referéndum fuera de lugar. La realidad se inició el 28 de julio en el discurso de orden del Presidente en que anunció el acto, a pesar de ello el grupo fujimorista insistió en que todo lo actuado es un complot contra ellos, no la consecuencia de su embestida anti Vizcarra, sumado a la torpeza, que alguien definió como patética, de Alan García y sus segundones que lleva un buen tiempo.

Hoy la población peruana ha puesto en las ánforas su rechazo, y sin duda quienes anhelan mantener el status quo se referirán a la llegada de una nueva dictadura, incluso ya la han anunciado, pero el resultado ha sido contundente; en términos boxísticos es un KO a los políticos y un respaldo total a Vizcarra, quien ahora deberá tomar sus decisiones con muchísima madurez. Lo peor sería que se considere dueño de la situación y actúe irreflexivamente sin buscar alianzas sociales y políticas, y ponga en la balanza el tiempo de gobierno que aún le queda. Ningún peruano desea otro golpe de estado como el que dió Fujimori en el 1992, aunque las condiciones actuales son casi idénticas, tampoco deseamos a un populista de izquierda menos a un extremista como los que ya se están apuntando, deseamos estabilidad y mejoras económicas.

El actual apoyo hacia Vizcarra radica en que logró demostrar que tiene los pantalones para erigirse en Presidente, pero desde ahora habrán exigencias concretas: más empleo, menos delincuencia, mejorar los servicios públicos; en efecto ha concluido la luna de miel y con la seguridad de los resultados del domingo, deberemos ver a un nuevo Presidente conciliador y con sabiduría que enfrente tanto los problemas nacionales como sus tentaciones totalitarias.

Nuestra edición anterior se refería a José Domingo Pérez Gómez y Richard Concepción Carhuancho, quienes también enfrentan el mismo status quo de Vizcarra, aunque en el terreno legal, que tienen una popularidad también aplastante y cuya permanencia se ve amenazada con investigaciones que  propicia el Fiscal de la Nación; suponemos que si tiene dos dedos de frente; Chávarry tratará de mantener la fiesta en paz y no llevará las tensiones al extremo que obligue a Vizcarra a medidas extremas también, lo repetimos; es similar situación previa al 5 de abril de 1992.

Tanto el fujimorismo del Congreso, como el jefe del Ejecutivo deben poner de su parte todo el tino de que dispongan; quizá a algunos congresistas termocéfalos no les interese mantener la estabilidad, especialmente los que ya tendrán que dejar un cargo que tuvieron muchos años, la situación peruana es muy delicada y debemos entenderla así, Vizcarra no tiene un cheque en blanco.