La paz lejana

0
52

La civilización tiene logros significativos en cuanto a proporcionar a la humanidad calidad de vida casi increíble para la generación anterior, así como expectativas de supervivencia, condiciones laborales ideales y opulencia, pero hay una faceta que aún no puede controlar y es la paz mundial, no es secreto que en armamento se gastan fortunas en todas las naciones, el armamento solo sirve para destruir y asesinar aunque los sectores militares dirán que sirve para prevenir; también es sabido que las guerras impulsan muchos de los adelantos modernos, en la primera guerra mundial la aviación pasó de ser una forma de entretenimiento de millonarios a una arma efectiva, en la segunda el mismo invento pasó de la hélice y 300 kilómetros por hora a la turbina y 900 kilómetros por hora, y además se controló y por desgracia utilizó la energía nuclear.

El último capítulo fracasado de la paz mundial se ha dado en Vietnam, hasta donde se dirigieron Donald Trump y Kim Jong-un a fin de ponerse de acuerdo en el control de armas nucleares por parte de nor Corea y acabar con las restricciones económicas que impone Estados Unidos, en la ciencia del poder y fenómenos conflictuales que se llama relaciones internacionales los resultados jamás pueden anticiparse, de allí que los grandes estadistas son los que consiguen resultados satisfactorios a todas las partes en conflicto.

La necesidad de la reunión entre ambos líderes era imprescindible, los guiones que se llevan no son una regla y menos cuando tiene que ver con los intereses nacionales; quizá el coreano lo necesitaba más debido a la grave situación económica que vive su país, lo que hace más incomprensible su dedicación a armas nucleares, cohetería y comportamiento arrogante; sin embargo su estrategia fue maximalista, simplemente pidió el retiro de todas las sanciones impuestas por Washington, declarando no negociables ninguna de ellas ni admitiendo términos medios, Trump y su equipo no fueron menos y exigieron a Kim que acabe completamente con el programa nuclear norcoreano.

Ambos gobernantes olvidaron que jamás se debe aspirar a un resultado completamente satisfactorio para ambos, lo cual no es realista en las negociaciones; Washington no accedió al levantamiento de las sanciones a Pyongyang y Kim no aceptó prescindir por completo de su arsenal nuclear, si bien las diferencias de libertad de información entre democracia y dictadura no nos permite conocer las reacciones internas en Nor Corea, sí se conocen las de Estados Unidos, allí se ha comparado este resultado con lo ocurrido en 1975 en Seúl cuando las fuerzas armadas del país más poderoso del mundo tuvieron que abandonar Vietnam, en su acto de guerra más vergonzoso.

Sin embrago no se debe desesperar o alarmarse, en política internacional el tiempo es un parámetro muy importante y por lo tanto Estados Unidos y Corea volverán a sentarse en una mesa de negociaciones, a pesar de la aparente personalidad contradictoria de ambos gobernantes es indudable que ambas necesitan llegar a un acuerdo de paz, también el planeta.