La Rinconada

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Quizás el nombre resulte adecuado para un restaurante o algún lugar de distracción, pero la realidad es muy distinta, un grupo de trabajo de “History Channel” se dirigió a este lugar de Puno y aseguró que no volverían por ningún motivo, ubicada en el distrito de Ananea, de la provincia San Antonio de Putina, en el departamento de Puno,  y con altitudes superiores a 5,000 metros sobre el nivel del mar, junto a Sol de Oro son localidades donde se explota el oro en forma irregular.

Existen varios problemas que el estado aún no afronta, en primer lugar por ser yacimientos ilegales no se da cumplimiento a ninguna normativa, sea de carácter laboral, ecológico o de otro tipo, es tierra de nadie; mientras a los yacimientos formales se les exige el máximo cumplimiento de normas, allí puede decirse que es peor que el lejano oeste, los trabajadores no se encuentran en ningún régimen laboral, es una explotación total, e incluso la trata de personas florece por la prostitución que normalmente acompaña este tipo de actividades; la ecología es totalmente inexistente, la extracción del oro requiere insumos muy contaminantes, de ellos el peor es el mercurio y es el que más se utiliza, la mezcla con la materia prima se hace en batanes artesanales donde constantemente entra en contacto la piel humana, la extracción del oro por medio de calor se hace con sopletes y los vapores de mercurio flotan en el ambiente condensándose en los techos de donde vuelve a fluir con las lluvias, peores condiciones laborales son pocas veces vistas.

El descuido del estado es tan patente que otro sector sí les da atención, es la delincuencia que se coloca tras los pasos de cada envío de oro hacia Juliaca de donde se pierde el rastro, hace algunos meses se produjo un asalto de alto nivel en el aeropuerto de dicha provincia, se ignora la cantidad de oro sustraído, pero no es el único caso, una ruta de 175 kilómetros por Coate, Vilquechico, Huancané, Chupa, Arata y Juliaca es un lugar donde habitualmente se producen asaltos muchas veces con víctimas por robo de oro, los asaltos han sido tan frecuentes que se ha hallado otra ruta por Ananea, Muani , Azángaro, Calapuja, Quiscupunco,  Picotani y Juliaca, de 212 kilómetros, que por ahora es más segura, ambas buscan eludir tanto a los asaltantes como a los controles estatales, porque se da el otro gran problema y es que esta minería no aporta al estado, nos suena paradójico los controles y presiones que sufre una mina legal como Pucamarca que cumple las normas laborales, ecológicas y fiscales en comparación a lo que ocurre en la Rinconada.

Cada cargamento de entre 50 y 100 kilogramos de oro corre enormes riesgos, no puede acudir a la policía porque es ilegal, debe enfrentarse a curtidos asaltantes que cargan fusiles AKM y revólveres de alto calibre, el producto se almacena en viviendas con mínimo de seguridad, donde sus habitantes corren grave peligro ya que los asaltantes no tienen consideración alguna; en el mapa del Perú todo este sector debería anotarse como zona liberada, el estado no tiene presencia ni autoridad.