Minería en crisis

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Los parámetros económicos del Perú son tétricos, se calcula un crecimiento entre 2.5 y 3 %, que la inversión privada sólo suba un 0.4 % y las exportaciones 1.7 %, 0.8 % menos que el 2018, dentro de este escenario se ofrece cambiar la ley de minería, la desconfianza cunde si el Presidente Vizcarra ha suspendido la licencia de construcción de Tía María, por lo tanto las inversiones mineras previstas en esta y otros proyectos sufrirán un receso; es esencial analizar su aporte; entre el 2010 y el 2012 el sector minero aportó S/ 14,800 millones al fisco, financiando el 5.2 % de un presupuesto agregado en dicho período, entre el 2016 y el 2018 el aporte solo fue de S/ 9,100 millones, y solamente financió el 2 % del presupuesto público, una reducción sensible debido a la reducción de los precios de los minerales y semi paralización en las exploraciones mineras, consecuencia de la poco propicia política de apoyo, el caso de la mina Conga se está dejando sentir y los de las Bambas, Tía María, Quellaveco, tarara y otros también los vamos a sentir en el mediano plazo; la inversión, exportaciones y empleo aportan S/. 230 millones anuales solo en impuestos, S/ 5,460 millones de canon y regalías durante 20 años.

Tía María tiene previstas inversiones de $ 1,400 millones, y sus trámites ya llevan mucho tiempo, la aprobación del estudio de impacto ambiental es uno de los que requieren más tiempo, lo más significativo es que no se usará agua del río Tambo sino desalinizada del mar y el transporte del mineral será por tren y no en camiones que generan polvo, sin embargo se está violando el principio de autoridad y se han recibido bravatas y ultimátums del actual Gobernador Elmer Cáceres, quien enfrenta a la minería con la agricultura, conflicto que se generó el siglo pasado pero que hoy no tiene objeto agitar, el diálogo ofrecido por el Presidente se torna imposible de llevar a cabo en la forma como se desenvuelve la oposición al proyecto minero, la licencia de construcción no se puede anular como exige Cáceres y sus allegados, ellos olvidan que los recursos mineros son de todos los peruanos y no solamente de los residentes en Tambo.

En el sur hay señales de alarma, Las Bambas funciona en estado de emergencia, Tía María se paralizó y Quellaveco está en riesgo entre otras; es la misma ruta de Conga que tiene ahora a Cajamarca en recesión económica; el sector que estimuló por dos décadas el crecimiento se encuentra traumado, las rentas generadas no se usaron en transformar los territorios donde se asientan las minas ni diversificar la economía, además de invitar a la corrupción en que nos debatimos; sigue en cuestión el pacto social de cómo se deben aprovechar y distribuir los beneficios en el corto y largo plazo, en este terreno los mafiosos Cáceres Llica actúa en contra del uso del recurso que Perú posee en abundancia; existe mucha desinformación e ignorancia y esto es descuido de las mineras y el estado revelando incapacidad en el frente social; entre la ignorancia, la política sucia y la falta de energía del gobierno seguimos siendo el mendigo sentado en un banco de oro .