Mirando el 2019

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La actual situación del país nos da una sensación de estancamiento, hay factores que nos alientan pero bastantes más que desalientan, este año la pugna entre PPK y el fujimorismo se ha trasladado a Vizcarra y el mismo partido que controla el Congreso, y sigue teniendo mayor mediatismo que los logros, los cuales pasan a segundo plano.

A inicios del presente año se discutió un fuerte gasto que significó la presencia de Mercedes Aráoz en Francia cuyo objetivo era seguir motivando que el Perú acceda a la OCDE, lo cual significaría que podemos también aspirar a salir del tercer mundo; sin embargo teniendo ya sobre nuestras cabezas el caso Odebrecht que aparentemente ha contaminado y llevará a la cárcel a todos los ex presidentes vivos y muchos más. En julio estalló el caso de la corrupción en la esencia del Poder Judicial, ambas situaciones sin duda alguna no van a permitir en el corto plazo tal aspiración, pero se ha enfrentado el problema.

Y surge la otra incógnita, ¿se podrá con la corrupción? Ella ha convivido tanto entre los peruanos que nos es familiar, los partidos que gobernaron se defienden con el argumento que siempre ha existido en el país y por lo tanto no solamente será imposible erradicarla, sino, no vale la pena intentarlo, algo que el Presidente Vizcarra está tratando de revertir en la nación; la corrupción no solamente está en los gobernantes, la hallamos en cada acto que se realiza en el Perú, la presencia de tramitadores en las oficinas públicas nos lo demuestran, sin embargo el actual respaldo que tiene Vizcarra en el país es precisamente porque ha ofrecido acabar con esta lacra, y eso estamos esperando.

La informalidad y falta de productividad son otros aspectos que deberán ser enfrentados, supuestamente al destrabar y reducir los costos de las transacciones gubernamentales podrían reactivar la economía y encaminarnos al desarrollo, pero se ha deteriorado el contrato social y ante la falta de representación de los ciudadanos éstos quieren que se vayan todos, lo cual no sería posible sin consecuencias; el estado invierte en el país muchos miles de millones de soles pero ésta inversión no se aprecia en la mesa popular lo que incluso perjudica la buena voluntad de las inversiones porque los peruanos sospechan que detrás de todo contrato hay un soborno.

La reunión de empresarios de CADE que despierta muchas expectativas no llega a los pequeños que son la gran mayoría, más del 70 % de peruanos creen que esos representantes del CADE son altamente propensos a la corrupción, siendo así, el rol que les correspondería en generar desarrollo queda muy en entredicho y mientras tanto en Puno, Arequipa, Moquegua y Cajamarca; incluso se menciona a Tonconi, han ganado los gobiernos regionales candidatos con fuerte discurso antiminero, lo cual en un país minero es preocupante.

En estas navidades deseamos a los tacneños centrarse en el amor como elemento vital, la ostentación, mercantilismo y muchos símbolos navideños nos hacen olvidar que Jesucristo nació y vivió en la pobreza más absoluta.