Nuestra honradez

0
102

Hace pocos días el acucioso periodista Augusto Rey nos puso al tanto de un estudio realizado por un grupo de economistas especializados en conducta humana, que buscaba examinar cómo los incentivos económicos pueden influir en la honestidad de las personas, el resultado se ha publicado en la prestigiosa revista “Science”; la prueba consistió en abandonar más de 17,300 billeteras en 355 ciudades de 40 países del mundo, en las ellas había tarjeta de presentación con el nombre y correo electrónico del supuesto dueño, una llave y dinero, en cantidades reguladas y en moneda local, equivalente entre 13 y 93 dólares.

Los resultados globales fueron que en casi todos los países la gente está dispuesta a buscar al dueño de la billetera si contiene dinero, a mayor cantidad de dinero hay más disposición en este sentido, salvo en dos países que son Perú y México, en ellos la tendencia se invirtió, es decir que si la billetera tiene más dinero es menos probable que el autor del hallazgo la devuelva.

Cuando la billetera no tenía dinero los peruanos la devolvieron en menos del 15 % de los casos, de los 40 países estudiados solo en dos países tuvieron similar actitud, China y Marruecos; en todo Latinoamérica que supuestamente tenemos cultura e historia similar y hasta paralela nos distinguimos por no devolver lo que no nos pertenece, en eso somos campeones de la copa América.

Una conclusión del estudio es que existe una relación directa entre el porcentaje de billeteras devueltas y el desarrollo democrático del país, pero que también se distinguen por la educación, solidaridad y como parece bien claro, la honestidad; es posible deducir que estas cuatro virtudes nacionales van de la mano, nuestro país parece estar fuera del patrón de honestidad del resto de países evaluados, por lo tanto además de deshonestos somos poco solidarios, tenemos bajo nivel de educación y un desarrollo democrático incompleto.

Otra correlación encontrada es que aparentemente los países en los que los ciudadanos sienten que son parte de la toma de decisiones tienen también mayor nivel de honestidad cívica, todos los valores que hemos enumerado son los indicadores de la honestidad de los ciudadanos de un país, y son precisamente de los que adolece el Perú, país donde la picardía se impone; un enorme ejemplo lo tenemos en el congresista Moisés Mamani, quien por medio de su modo de ser dicharachero ha eludido responder acerca de la falsedad de los documentos por los cuales habría tenido educación primaria y secundaria; actualmente el congreso lo tiene en la mira y la comisión correspondiente ya ha opinado en una nueva suspensión; recordemos que la primera ha sido por otro acto pícaro como tocamientos indebidos a una aeromoza, y lo más notorio, posteriormente jactarse de ello señalando “esta mano”.

Las deducciones del estudio nos dejan muy mal como nación, y lo más probable es que en el mundo perciban nuestra idiosincrasia con estos estigmas, es una realidad contra la que deberíamos luchar, estamos aspirando ingresar a la OCDE, pero tenemos muchos lastres culturales, el peor de todos la picardía.