Perú la inflación

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Aunque a nuestros amigos del APRA les caiga muy mal este recordatorio, es inevitable hacerlo puesto que la experiencia más reciente de una inflación desbocada corresponde al primer período de Alan García Pérez, quien llevado por su entusiasmo juvenil, irresponsabilidad y un poco tratar de hacer del Perú una nación socialista nos llevó a una casi bancarrota nacional; aunque parezca mentira en Venezuela está ocurriendo lo mismo en otro intento de hacer un país socialista, este parámetro debía ser muy tomado en cuenta antes de tratar de hacer giros a la izquierda sin analizar las experiencias peruana y venezolana.

El Banco Central de Reserva del Perú es el encargado de controlar la inflación que consiste en el aumento de precios, controlar no significa anular ya que es necesaria una inflación para que los poseedores de capitales opten por invertirlos en vez de mantenerlos inmóviles en las entidades bancarias; por otro lado los altos niveles de inflación generan que los ciudadanos con menos ingresos se abstengan de comprar bienes y servicios para sus necesidades básicas, castiga a los pobres más que a nadie, y si la limitación para adquirir los bienes y servicios se extiende es el inicio de un proceso de recesión.

Se calcula que la inflación en Venezuela podría llegar a un millón por ciento; a modo de comparación Perú entre 1985 y 1990 sufrió una inflación de 22 millones por ciento; a partir de las medidas de Fujimori, exitosas aunque copiadas de las que anunció Vargas Llosa, desde 1990 es un fenómeno controlado con éxito; tan es así que se ha convertido en una de las fortalezas de la economía peruana, pero tuvo que independizarse el BCRP del Poder Ejecutivo, incluso está prohibido de financiar el déficit fiscal del gobierno central como de los bancos de desarrollo, así como establecer tipos de cambio múltiples, que caracterizaron precisamente al Alan García de los ochentas y los anteriores gobiernos; desde el 2002 se estableció un sistema de metas explícitas de inflación, con el anuncio de una meta anual que sirva de contraste para las expectativas de la población; desde el 2007 la meta anual es de 2 %, más menos 1 %, es decir entre 1 y 3 %, que se viene respetando escrupulosamente.

Paradójicamente las fortalezas económicas de un país se convierten en debilidades cuando un gobierno populista toma el poder y empieza a disponer subsidios, bonificaciones, y todo tipo de reparto de fondos del estado; por un lado desalientan las inversiones y el espíritu emprendedor, una de las bases de nuestro país, y por otro generan pérdidas de recursos, por lo general cuando se quiere cortar las dádivas surgen problemas sociales incontrolables; en los 80 hubo exceso de emisión de dinero para cubrir los mayores gastos del gobierno central por parte de quien debía como ahora limitar la inflación, el BCRP.

Se vienen tiempos difíciles en nuestra economía, el precio de los metales se reduce por falta de demanda, la guerra económica entre los grandes se está agudizando, existe una corriente antiminera muy peligrosa y el peligro de un gobierno socialista consecuencia de la crisis política, cuidado con la inflación.