Perú y la OCDE

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La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico es una meta para muchos países, fundada en 1961 tiene como misión promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas, se trata del conglomerado económico de países más grande en la actualidad, se encuentra integrado por 36 países entre los cuales están Chile y México y en proceso de admisión Colombia y Costa Rica, también se le llama el club de los países ricos  y como es lógico el Perú quiere integrarse a él, y participa en sus reuniones.

Sin embargo los hechos recientes en Chile nos advierten acerca de algo que hemos estado repitiendo constantemente, el crecimiento es importante para las naciones pero debe ser acompañado con distribución justa de la riqueza y bienestar ciudadano, Chile ha sido referente y hasta modelo en el sub continente en crecimiento por ser un país con recursos naturales limitados pero bien explotados; el análisis de los acontecimientos en el país sureño aún no se han concluido, pero nos dicen a las claras que el anhelo de pertenecer a la OCDE no puede considerarse definitivo, y único.

Los indicadores objetivos nos muestran que en Chile se redujo la pobreza y la desigualdad, pero un 27 % de chilenos cree que la pobreza creció, otro 27 % que se mantuvo y 73 % que la desigualdad aumentó, resulta que la inequidad no es mayor pero sí más relevante desde el momento que el país se mide contra los países OCDE, en ese grupo aparece entre los más desiguales mientras en la región aparece a media tabla.

Resulta difícil pensar en la incorporación del Perú a la OCDE por algunas características nacionales como la informalidad, como referencia México con 30 % de informalidad es el más negativo del grupo, mientras que Perú llegamos al 70 %, ese es solamente uno de los indicadores, aunque nuestras aspiraciones podrían parecer muy remotas eso no significa que no debemos intentarlo puesto que nos fija metas con las cuales avanzamos.

En los países latinoamericanos de la OCDE podría estar ocurriendo una elevación de expectativas exagerada, la prosperidad hace perder la perspectiva y hasta las nociones de causalidad, la riqueza se da por un hecho y se quiere redistribuir lo que aún no se ha generado en vez de hacer una entropía. Como vemos en Chile el Presidente Piñera ha admitido la necesidad de cambios constitucionales, y entre las medidas adoptadas está la de gravar con más impuestos los altos ingresos, y mejorar los ingresos más bajos y las jubilaciones entre otras, es una saludable reacción de la que debemos tomar nota los peruanos, puesto que las características de los indicadores son similares; en la primera década de este siglo el Perú fue la estrella en cuanto a crecimiento y se mejoraron algunos indicadores, pero la brecha de ingresos entre los de mayores niveles y el resto de la población se ha acentuado, se requieren cambios políticos que se han descuidado y ya vemos las consecuencias, no basta con crecer sino debemos hacerlo con bienestar como los países líderes de la OCDE.