Política y Economía

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Hasta hacen algunas semanas la economía peruana se desaceleraba, las discusiones acerca del porcentaje de crecimiento se habían vuelto políticas, y el Presidente Vizcarra no puede exculparse de dicho desaceleramiento, tampoco lo puede hacer el congreso que constantemente generó situaciones negativas; la meta del grupo mayoritario era únicamente cobrar venganza de la derrota de su líder, el contexto económico era de absoluta incertidumbre, factores internos los habían en el gran ruido político existente aunque se sumaron los externos, la guerra económica y comercial entre China y Estados Unidos que ha recrudecido en las últimas semanas es también determinante, dice el refrán que cuando luchan los elefantes las hormigas deben protegerse.

El 28 de julio Vizcarra dio ante el congreso su discurso anual, mucho se había especulado acerca de su contenido, sin excluir la posibilidad de un cierre del congreso del cual los congresistas hasta habían hecho declaraciones más o menos folklóricas; casi la totalidad del mensaje transcurrió entre ofertas y recuentos, uno importante ha sido la aprobación de un plan de competitividad, el más importante en esa parte; los minutos finales sin embargo anunció el pedido de una reforma constitucional para adelantar las elecciones al año 2020, a partir de ese momento todo el resto del discurso dejó de ser tomado en cuenta, dicho anuncio figura en la agenda política como prioritaria.

Desde entonces es el tema principal en la política peruana, el Premier a su vez anunció una ronda de reuniones con todas las agrupaciones políticas,  sectores como el APRA y el que fuera movimiento PPK dieron a saber que no lo aceptaban; el reciente tropiezo judicial de Keiko Fujimori incluso la pone en una opción opuesta a la del APRA con quien tiene una alianza no declarada; según algunos comentaristas, la única forma que la lideresa no acabe en la cárcel sería aceptar el adelanto electoral, para que la etapa de proceso judicial ella sea parte del parlamento y goce de inmunidad.

Pero por el lado de la economía todos estos son factores negativos, han sumado mayor ruido político e incertidumbre, la viabilidad de Tía María ha sido puesta en duda, los planes anunciados en el mismo discurso también quedan en la inviabilidad, la falta de estabilidad política frenarán definitiva y fatalmente para el período de Vizcarra la inversión privada, es un contexto muy poco positivo para el país, a lo que se suma la falta de energía con que se manejan los conflictos tanto en Arequipa y el Tambo como ahora en Moquegua.

La izquierda siempre agazapada espera sacar ventaja de esta situación aunque nos perjudique a todos, si Vizcarra no tocaba este punto de conflicto el conflicto con el Poder Legislativo hubiera continuado y ese habría sido el destino del período gubernamental PPK-Vizcarra y la mayoría congresal fujimorista, una etapa oscura y de retroceso para la nación; la coyuntura es negativa en uno u otro de los escenarios, como consecuencia las expectativas de crecimiento durante dos años han quedado minimizadas.