Problemas en la selva

0
80

La madrugada del domingo cientos de indígenas de la comunidad Nueva Andoa han tomado la estación para extraer petróleo que lleva el mismo nombre, en el Oleoducto Nor Peruano, ubicada en el lote 192 y es operado por la compañía Canadiense Frontera Energy, en la provincia de Datem del Marañón, en Loreto; 350 trabajadores fueron secuestrados puesto que los nativos además de cortar el suministro eléctrico tomaron el aeródromo.

Desde hacen ya años estamos observando la pasividad con la cual el Estado permite actos ilegales que obstaculizan el servicio de extracción de nuestros recursos minerales, ya lo vimos en la mina de Conga en la que los empresarios se desistieron de operarla por problemas creados por anti mineros encabezados por Gregorio Santos, hoy condenado por corrupción; la blandura con que manejó el tema de las Bambas así como de la mina Tía María, en todos los casos los moradores se han vuelto muy criollos y tratan de llevarse una tajada extraordinaria a la que ya les corresponde por canon minero, en Las Bambas un par de hermanos abogados extorsionadores esperaban obtener beneficios de 100 millones de los cuales les correspondía 30 millones como gestión de éxito, término que inventara un funcionario aprista en el caso de los petro audios; en la selva ya han ocurrido unos 15 derrames de petróleo, unos causados por la antigüedad del oleducto pero otros por los mismos pobladores, para después reclamar indemnización por los daños causados por los derrames, y este caso es exactamente igual, la Empresa solicitó una investigación que corrió a cargo de la Universidad Nacional de Ingeniería, la cual ha determinado que el derrame ha sido provocado, la comunidad Nueva Andoa está requiriendo una indemnización a Frontera Energy, y como siempre tímidamente Petro Perú invocó a los nativos a negociar con la empresa canadiense para llegar a un acuerdo, uno de cuyos puntos sería la liberación del personal secuestrado.

Lo que nos parece más bien se trata de un caso policial lo han convertido en político, en las anteriores oportunidades asumimos se resolvió de esta manera, a pesar de ser evidente el daño que se causó a las tuberías del oleoducto, y más bien debió reclamárseles a los nativos la reparación además de las pérdidas por el crudo derramado, la reparación de los pasivos y las pérdidas por las paralizaciones, lo más probable es que se ha actuado como se dice ahora “socialmente”, lo cual significa que los nativos salen indemnes y las consecuencias las estamos ya viendo; con los precedentes de Conga, las Bambas y Tía María se cederá ante los delitos de los nativos y a su vez tendrá consecuencias en el resto de plantas; hay un factor importante, es que ya se habla a corto plazo de la desaparición de los vehículos de combustión interna, y sin embargo se está haciendo un gasto exagerado en una refinería en Talara, que por haberse licitado en el gobierno de Ollanta Humala tiene fuerte carga de corrupción, además que servirá por pocos años, como se puede ver la política extractiva de la minería peruana sigue necesitando energía.