Ser consecuente

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Hace muy pocas semanas mostrábamos nuestro agradecimiento al grupo de personas que demuestran su sensibilidad y humanismo hacia, como se nos enseñó en los antiguos cursos de religión, el prójimo; los bomberos son los héroes en la vida civil y constantemente nos lo demuestran, esta vez se trata de un bombero que entre sus últimos actos voluntarios decidió donar todos los órganos disponibles de su cuerpo para dar vida a sus semejantes.

Carlos Eduardo Carrasco Castillo tenía 41 años y el último jueves falleció en el Hospital Regional de Piura, su cuerpo permaneció conectado a máquinas que conservaron sus órganos en buen estado, se organizó un sistema para que el transporte hacia Lima de sus órganos sea eficiente, ya previamente se habían realizado los estudios pertinentes que determinaron a los beneficiarios, se usaron helicópteros y aviones y en este momento sin duda alguna ellos ya tienen expectativas de una nueva vida; los familiares de Carrasco, consecuentes con la voluntad del bombero supieron sobreponer a su dolor la esperanza que parte de su ser querido sobreviviera en otro ser humano.

Antes de ocurrir su fallecimiento realizó expresa donación, pero esta forma de actuar no era extraña si se analiza su permanente voluntad de servir, a los 16 años mientras cursaba el quinto de secundaria en el colegio Carlos Augusto Salaverry ingresó a la Compañía de Bomberos Sullana N° 43, estuvo en el Cuerpo 21 años hasta sufrir dos accidentes cardiovasculares hemorrágicos por hipertensión, pero su voluntad ya había sido transmitida.

El día viernes se realizó la extracción de sus órganos, el Corazón, riñones, hígado y pulmones que permitirán la sobrevivencia de alguien y además las córneas de sus ojos darán calidad de vida a seguramente dos personas más; todos ellos en condiciones de compatibilidad, según lo determinado por el programa Procura y Trasplante de ESSALUD.

Es sorprendente que en el Perú la donación de órganos sea aún poco apreciada, nos imaginamos que alguien joven y vital no desea ni se imagina en un trance de muerte, pero ocurre diariamente por accidentes e incluso fallas del organismo como en el caso de Carrasco; se dice que donaciones de este tipo ayudarán a vivir hasta a 10 personas, dependiendo de varios factores; por lo tanto el caso del bombero Carlos Carrasco Castillo debía motivar entre las personas en condiciones de donar órganos a meditar en la trascendencia de hacer la donación conforme a los protocolos.

Al hacer un análisis de la trayectoria humana de un bombero no es posible aislarlo de su principal valor que es la generosidad, están siempre listos para auxiliar ya sea en un incendio donde muchos han perdido la vida o a acudir al lugar de un accidente para trasladar en sus ambulancias a seres humanos en condiciones precarias de su vida, muchas veces con más presteza y voluntad que los organismos cuya función es esa, sin recibir remuneración; por eso no nos extraña la última voluntad del bombero Carrasco, consecuente hasta el fin.