Venezuela: las grietas de la oposición a 6 meses de Guaidó como «presidente interino»

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Juan Guaidó tras proclamarse jefe provisional de Venezuela no ha logrado sacar del poder a Nicolás Maduro, generando criticas de  otros opositores. 

Medio año después de lanzar su desafío a Nicolás Maduro y de proclamarse jefe de Estado provisional, el líder opositor no ha conseguido su objetivo de sacar al presidente del poder.

Tampoco después de la insurrección militar a la que llamó el 30 de abril, con la que aseguró que se iniciaba la «fase definitiva del cese de la usurpación» de Nicolás Maduro.

Ahora,Guaidó, ante la parálisis política, se esfuerza por mantener el optimismo entre sus seguidores y la unidad en las filas de la oposición mientras sus negociadores intentan arrancar concesiones del gobierno en el proceso de diálogo que se sigue en Barbados bajo la mediación de la diplomacia noruega.

Tras seis meses en los que la oposición lo vio como líder único al que respaldar, las grietas se reabren en el seno de los rivales de Maduro.

La fricción de las negociaciones

Observadores como Geoff Ramsey, analista del centro de estudios estadounidense Washington Office of Latin America, han señalado que el hecho de que sea Noruega quien esté actuando como mediador es lo que permite albergar motivos para la esperanza en el actual proceso de diálogo.

Sin embargo, en la oposición venezolana predomina el recelo sobre las verdaderas intenciones del gobierno y pesa mucho el recuerdo del proceso de República Dominicana, que fracasó en su última fase y que, según los opositores, sirvió al Ejecutivo para ganar tiempo y dilatar cualquier solución.

Aunque el gobierno hizo la interpretación opuesta y culpó a las fuerzas opositoras de que aquello no cuajara.

María Corina Machado, líder del grupo Vente Venezuela, se ha manifestado recientemente en contra de unas conversaciones que, según ella, solo servirán para que «el régimen de Maduro gane tiempo».

También Antonio Ledezma, otro veterano antichavista ahora exiliado, se ha mostrado crítico con las negociaciones.

Quizá sabedor de que no puede permitirse la desafección total de las tendencias representadas por Machado, Ledezma y otros, Guaidó insiste siempre que le preguntan que sus emisarios participan en las reuniones de Barbados con el único objetivo de fijar una fecha para la salida de Maduro y unas nuevas elecciones.

Otros opositores le han criticado a Guaidó que no rechace categóricamente la posibilidad de pedir una intervención militar en Venezuela.

El analista Luis Vicente León, presidente de la firma demoscópica Datanálisis, pese a ello, cree que la oposición debería ser más

«¿Es posible que sin una salida negociada la oposición pueda presionar la salida del gobierno por la fuerza y la presión internacional? No parece el escenario más probable», afirma León.

¿Se acercan las elecciones?

Desde que en mayo de 2018 Maduro ganara unas elecciones en las que la mayoría de sus rivales declinó participar porque consideró que no eran limpias, criterio compartido por Estados Unidos y la Unión Europea, la oposición viene reclamando unos nuevos comicios que cumplan con las garantías pertinentes. Guaidó ha repetido casi como un mantra la exigencia de unas «elecciones libres».

Y, seguramente, ese esté siendo el meollo de la discusión entre los representantes del gobierno y la oposición en la mesa de diálogo. Un calendario de comicios y un nuevo Consejo Nacional Electoral aceptable para ambas partes parece el asunto clave.

En los últimos meses, Maduro ha comenzado a hablar de la cercanía de una cita electoral, pero no precisamente la que ansían Guaidó y sus simpatizantes.

El presidente, como también Diosdado Cabello, otro de los hombres fuertes del oficialismo, ha dicho que «pronto llegará la hora de recuperar la Asamblea Nacional», el órgano legislativo de mayoría opositora, y ha llamado a los suyos para estar preparados para la batalla en las urnas.

Machado se ha referido al peligro de que el gobierno se acoja a una «farsa electoral» para legitimarse, unas declaraciones que señalan la que, según varios expertos, es una de las fuentes principales de debilidad de la oposición: su posible división ante un hipotético escenario electoral anticipado.

En esa línea, el portal estadounidense Político publicó recientemente que Henri Falcón, quien fuera el principal adversario de Maduro en los cuestionados comicios de mayo, contrató los servicios de un experto en servicios de lobby para promocionarse ante el gobierno de Donald Trump como presidente de una eventual transición en Venezuela.

Falcón dijo que el objetivo del contrato no era postularse él como presidente sino abogar por una solución pacífica al conflicto político venezolano.

Un grupo de intelectuales firmó recientemente una carta en apoyo de Guaidó y en contra de las críticas y de una campaña en contra del líder desde las propias filas opositoras.

¿De cuánto tiempo más dispone Guaidó?

Luis Vicente León cree que«aún no se está cerca de una solución negociada».

«Ni el gobierno siente indispensable negociar una salida porque no está en peligro extremo, ni la oposición está preparada para convencer a élites y bases de que el cambio debe integrar a su adversario y garantizar poder a los militares».

Que la solución no esté cerca complica las cosas para Guaidó.
Los partidos de la oposición se pusieron de acuerdo para rotar en la presidencia de la Asamblea Nacional. Así eligieron a Guaidó por un periodo de un año.

No está claro qué ocurrirá cuando venza, a final de año, y, en teoría, deba elegirse un sucesor. Cómo tampoco si la Asamblea Nacional agotará su mandato, que expira a finales de 2020.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, destacó en una conversación filtrada a la prensa de su país los problemas que habían encontrado su departamento para poner de acuerdo a las diferentes facciones contrarias a Maduro, aunque Guaidóle quitó después hierro al asunto subrayando que la competencia legítima por el poder es la esencia de la democracia.

Aunque Guaidó parece haber perdido algo del tirón que mostró cuando salto a la escena pública, y a sus mítines ya no acuden las multitudes que lo hacían al principio, las pocas encuestas disponibles indican que conserva gran parte de su popularidad.

Eso, y el gran apoyo internacional con que cuenta, reconocido como presidente por Estados Unidos, la Unión Europea y la mayoría de países de Latinoamérica, serán seguramente sus grandes bazas en las batallas políticas por venir.

Fuente: BBC / EC