El exduque de York, Príncipe Andrés de Inglaterra, hermano del rey Carlos III, pasó aproximadamente 11 horas bajo custodia policial en una comisaría del condado de Norfolk, en el este de Inglaterra, tras ser detenido el 19 de febrero de 2026 en su residencia por sospechas de mala conducta en un cargo público en relación con su presunta vinculación al caso del financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein. La detención, confirmada por las autoridades británicas, se produjo a primera hora de la mañana y se ha convertido en un hecho histórico dada la rareza de que un miembro de la realeza sea tratado con los procedimientos habituales de la justicia.
Durante su estancia en la comisaría de Aylsham Police Station, Andrés fue sometido a las medidas estándar que enfrentan otros sospechosos, como toma de huellas dactilares, muestra de saliva para ADN y fotografía policial, así como la lectura de sus derechos, aunque no se emplearon esposas durante su arresto. Testigos y reportes señalan que se le permitió realizar al menos una llamada telefónica, presuntamente para contactar a su equipo legal, y que sus guardaespaldas privados permanecieron a su lado mientras se desarrollaba el procedimiento.
Alrededor de las 19:00 horas del mismo día, Andrés fue puesto en libertad bajo investigación, sin cargos formales fijados hasta el momento, pero con la pesquisa judicial en curso. Su salida de la comisaría fue captada por medios internacionales, destacando imágenes del exprincipe saliendo en un vehículo oficial tras permanecer detenido durante casi medio día, un suceso que ha generado amplio debate mediático y cuestionamientos sobre el papel de la justicia frente a figuras de alto perfil.
Fuente: Infobae


