El gobierno del presidente Rodrigo Paz enfrenta una creciente crisis en Bolivia luego de que más de 10.000 vehículos resultaran dañados por el uso de gasolina de mala calidad, generando una ola de reclamos ciudadanos. Los afectados exigen compensaciones al Estado, responsable de la importación y distribución del combustible a través de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
El Ministerio de Energía e Hidrocarburos reconoció que el problema se originó por residuos acumulados en los tanques de almacenamiento que, al reactivarse, se mezclaron con la gasolina distribuida. Según datos oficiales, al menos 10.874 personas han presentado reclamos formales por daños en motores, aunque las autoridades sostienen que el incidente se limitó a lotes específicos y no afectó a todo el parque automotor.
Ante la magnitud del caso, el Ejecutivo calificó lo ocurrido como un posible “sabotaje” atribuido a fallas heredadas de gestiones anteriores y ordenó la militarización de plantas de almacenamiento para reforzar el control. Asimismo, se iniciaron investigaciones para determinar responsabilidades y se anunció el inicio de compensaciones, en un intento por contener el impacto político y social de la crisis.
Fuente: La República


