Paolo Guerrero y Flamengo llegaron a un acuerdo para poner fin a una disputa judicial que se prolongó durante ocho años. El conflicto comenzó en 2017, luego de la suspensión que recibió el delantero peruano por un caso de dopaje, situación por la que el club brasileño inició acciones legales y reclamó una indemnización por daños y perjuicios.
Inicialmente, Flamengo había solicitado una compensación de dos millones de reales, equivalente a cerca de 400 mil dólares. Posteriormente, el club planteó distintos reclamos relacionados con los gastos generados durante los 120 días en los que Guerrero estuvo suspendido. El futbolista, quien defendió la camiseta del equipo entre 2015 y 2018, cuestionó la demanda y sostuvo durante el proceso que se trataba de una represalia por su posterior incorporación al Internacional de Porto Alegre.
Como parte del acuerdo, ambas partes decidieron mantener en reserva los términos económicos de la negociación. Los abogados de Flamengo presentaron ante el Tribunal Regional de Río de Janeiro una solicitud para archivar el proceso, con lo que se pone punto final a una disputa que permaneció abierta desde hace casi una década. Guerrero, actualmente de 42 años, continúa en actividad profesional.
Fuente: La República


