El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que el país no volverá a celebrar elecciones que permitan a la oposición disputar el poder, al considerar que ese mecanismo ha sido utilizado para favorecer intereses extranjeros. El anuncio fue realizado durante la conmemoración del 47.º aniversario de la Revolución Sandinista y representa un nuevo endurecimiento del régimen que gobierna el país desde 2007.
Durante su discurso, Ortega adelantó que promoverá nuevas leyes para impedir que organizaciones y partidos opositores accedan al Gobierno mediante procesos electorales. El mandatario sostuvo que estas medidas buscan evitar el retorno de sectores que calificó como «golpistas» y reafirmó que su administración continuará defendiendo el modelo político impulsado junto a la copresidenta Rosario Murillo.
Las declaraciones generaron rechazo de dirigentes opositores, organizaciones de derechos humanos y gobiernos extranjeros, que consideran el anuncio una nueva evidencia del debilitamiento de la democracia en Nicaragua. Analistas advierten que la decisión consolida el control del oficialismo sobre las instituciones del Estado y elimina cualquier posibilidad de alternancia política mediante elecciones competitivas.
Fuente: La República


