Estados Unidos enfrenta una caída sostenida de su tasa de natalidad, que en 2024 alcanzó su nivel más bajo registrado, con una media de 1,6 hijos por mujer, muy por debajo del umbral de reemplazo generacional, según datos oficiales. Este descenso creciente, en curso desde 2007, se atribuye a factores como el retraso en la maternidad, cambios culturales y condiciones económicas que han modificado las decisiones reproductivas de la población.
El envejecimiento poblacional y el menor número de nacimientos están generando advertencias sobre el impacto negativo en el crecimiento económico y la sostenibilidad fiscal del país. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyecta que estas tendencias limitarán el crecimiento de la fuerza laboral y reducirán la base de recaudación tributaria, lo que complicará la financiación de programas sociales como la Seguridad Social y Medicare.
Un análisis privado citado por medios internacionales estima que la desaceleración demográfica registrada entre 2024 y 2025 podría traducirse en una pérdida de alrededor de 103 900 millones de dólares en el producto interno bruto (PIB), afectando en particular el consumo, la creación de empleo y la demanda en sectores clave de la economía. Esta cifra refleja el costo potencial de una natalidad baja en una economía que históricamente ha dependido del crecimiento demográfico para dinamizar su mercado laboral y consumo interno.
Fuente: Infobae


