La migración infantil en Honduras continúa en aumento, con un número cada vez mayor de niños y adolescentes que emprenden el viaje hacia Estados Unidos sin la compañía de un adulto. Según datos del Consejo Coordinador de Instituciones Privadas Pro las Niñas, Niños, Adolescentes, Jóvenes y sus Derechos (Coiproden), más de 128.000 menores han retornado al país desde 2014 hasta marzo de 2026, evidenciando la magnitud de este fenómeno en la región.
Las rutas migratorias que recorren estos menores están marcadas por altos niveles de riesgo, incluyendo trayectos peligrosos como el uso del tren conocido como “La Bestia”, así como la exposición a redes de tráfico de personas, violencia y abandono. Testimonios recogidos reflejan situaciones de vulnerabilidad extrema, como la separación de familiares durante el trayecto o la permanencia en albergues sin acompañamiento, lo que agrava el impacto emocional en los niños.
Especialistas advierten que este incremento responde a factores estructurales como la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades en el país, que empujan a los menores a migrar en busca de mejores condiciones de vida. No obstante, el creciente número de niños que viajan solos genera preocupación en las autoridades y organizaciones internacionales, que alertan sobre la urgencia de reforzar mecanismos de protección y atención para una población altamente vulnerable.
Fuente: La República


