El mercado laboral peruano enfrenta un escenario marcado por el lento avance del empleo formal. Aunque la economía muestra señales de recuperación, la incorporación de trabajadores a una planilla estable continúa siendo insuficiente, evidenciando que el crecimiento económico no necesariamente se traduce en más puestos de trabajo con derechos laborales. La informalidad todavía concentra a una parte importante de la población ocupada.
Uno de los principales obstáculos está relacionado con los elevados costos que implica formalizar a un trabajador, especialmente para las micro y pequeñas empresas. A la remuneración se suman obligaciones como aportes a EsSalud, gratificaciones y CTS, además de otros beneficios, mientras que los bajos niveles de productividad dificultan que numerosos negocios puedan asumir estos costos de manera sostenida.
El desafío, por ello, no pasa únicamente por fiscalizar a las empresas, sino por generar condiciones que hagan viable la formalización. En esa línea, el Gobierno viene planteando incentivos y mecanismos para ampliar el acceso a empleos formales, mientras Sunafil reportó que más de 168 mil trabajadores ingresaron a planilla entre enero y julio de 2026. El reto será convertir estos avances puntuales en una tendencia sostenida que reduzca la informalidad y mejore la calidad del empleo en el país.
Fuente: La República


