Estados Unidos viene reforzando sus operaciones para combatir los incendios forestales mediante el despliegue de aviones militares C-130 Hércules, aeronaves que pueden transportar y descargar más de 11 mil litros de retardante sobre zonas afectadas por el fuego. Durante octubre, varios de estos equipos fueron movilizados hacia el oeste del país para apoyar las labores de emergencia, especialmente en bosques y terrenos de difícil acceso, donde el trabajo de las brigadas terrestres resulta más complicado.
Estas aeronaves incorporan el Sistema Modular Aerotransportado de Lucha contra Incendios, conocido como MAFFS, un equipo desmontable que se instala en el compartimiento de carga del avión. El mecanismo cuenta con un tanque autónomo y sistemas de presión que permiten liberar hasta 3.000 galones estadounidenses, equivalentes a aproximadamente 11.356 litros de retardante, en menos de diez segundos. Además, su instalación o retiro permite que los aviones recuperen rápidamente sus funciones habituales de transporte militar y asistencia humanitaria.
El líquido utilizado no apaga directamente las llamas, sino que disminuye la capacidad de combustión de la vegetación y crea barreras que ayudan a frenar el avance del fuego, facilitando el trabajo de los bomberos en tierra. Este sistema representa un importante respaldo cuando los aviones cisterna comerciales se encuentran ocupados o no están disponibles. Así, Estados Unidos apuesta por la cooperación entre sus fuerzas militares y los organismos forestales para fortalecer la respuesta ante incendios que amenazan los ecosistemas y las comunidades.
Fuente: La República


